Una casa antirrobo para tener seguridad incluso en vacaciones, por FORTISEGUR

25 diciembre, 2020 Noticias

La puerta de seguridad
En los últimos años, los hogares se han convertido en el principal objetivo de los ladrones, que ahora los prefieren a las tiendas, los bancos y las oficinas de correos. De aquí la importancia de contar con la seguridad que ofrecen las puertas acorazadas.

¿Por qué? La razón principal se debe a que tanto los bancos como las tiendas cuentan con sofisticados sistemas de seguridad y vigilancia por vídeo, que no sólo desalientan, sino que son capaces de identificar fácilmente a los infractores, ayudando de esta manera a la Policía.

Los hogares son considerados más fáciles de robar, los ladrones saben que encontrarán en las casas un “botín” seguro, ya que hay muchas personas que en momentos de crisis como la que se está viviendo en esta era postcovid prefieren guardar el dinero en casa, en lugar de en el banco.

A la luz de estas consideraciones, la mejor solución es aumentar los mecanismos de defensa del hogar. Hay dos formas de hacerlo, mejor si se hace en sinergia entre ellas: con sistemas de seguridad pasivos-barreras que tienen como objetivo evitar que el ladrón entre en la casa, y con seguridad activa, dispositivos que detectan los intentos de intrusión, lanzando inmediatamente la alarma.

La puerta acorazada
La herramienta más importante para la defensa pasiva puede ser una puerta acorazada, pero se debe tener cuidado al elegir, porque no todos los modelos ofrecen el mismo tipo de seguridad.

La mayoría de los ladrones entran por la puerta principal y es por lo tanto desde aquí desde donde se debe empezar la defensa y la seguridad en el hogar.

Para garantizar verdaderamente la seguridad de la casa, es conveniente elegir la puerta de seguridad que mejor se adapte las necesidades de cada familia, en particular al nivel de riesgo al que está expuesta la casa.

De hecho, la situación de un piso en el centro de la ciudad con un conserje es diferente a la de una vivienda unifamiliar.

Por esta razón, hay una certificación basada en la norma ENV 1627, que indica el grado de seguridad antirrobo de las puertas y ventanas. Van de la clase 1 a la 6, en orden ascendente de resistencia.

Sería aconsejable adquirir una ventana o puerta que sea al menos de clase 2, indicada si el riesgo es bajo: certifica que la puerta resiste a los intentos de forzarla con herramientas simples, como destornilladores o alicates. Puede estar bien para apartamentos en edificios, pero para casas unifamiliares o chalets es mejor elegir mínimo una clase 3 (resistente a la llamada “palanca”) o clase 4, que también es eficaz contra sierras, martillos y taladros.

Una cuestión de tiempo:

“Aunque ninguna puerta es inviolable, cuanta más alta sea la clase, más ruido y tiempo tardará un ladrón en entrar. Por lo tanto, será más fácil de descubrir y tener la oportunidad de alertar a las fuerzas del orden”.

Cómo se hace una puerta de seguridad

  • Contramarco: debe ser de acero galvanizado con un grosor no inferior a 20/10 (2 mm), mejor si es perfilado, porque tiene un sellado más alto.
  • Marco: debe ser resistente, sobre todo en los puntos donde puede ser forzado; es preferible tener una chapa plegada, que garantiza una mayor rigidez.
  • Puerta: con refuerzos de acero electro galvanizado en el interior y un perfil plegado.
  • Soportes de acero (normalmente una docena) para fijar el marco y el contramarco a la pared; es mejor si penetran 10-15 cm en la pared y se bloquean con cemento de fraguado rápido.
  • Pernos laterales: dispositivos anti tirón que se colocan en el lado de las bisagras.
  • Cerradura de seguridad: con un cilindro a prueba de desgarros y de taladro, protegida por un “defensor“.
  • Limitador de apertura: esencial para garantizar la seguridad al abrir a extraños.

Instalar una puerta de seguridad

Incluso la puerta de seguridad más fuerte es ineficaz si se monta en una mampostería frágil, tal vez de ladrillo perforado, como sucede a menudo en los edificios de viviendas.

Por lo tanto, será necesario elegir entre:

Reforzar los muros en aproximadamente un metro lineal en tres lados, aplicar una malla metálica electro soldada alrededor de la apertura de la puerta y conectarla a la mampostería existente a la que se fija el contramarco. Hay que tener en cuenta que, para este trabajo, es necesario quitar parte del yeso, que luego debe ser rehecho.

Usar productos de inyección: pueden usarse para reforzar la mampostería de ladrillo macizo o piedra. Son mezclas de cemento que refuerzan la pared sin tener que quitar el yeso.

La cerradura de la puerta de seguridad

Este es el corazón de la puerta de seguridad, un sofisticado mecanismo que protege contra los intentos de intrusión y robo. Hoy en día, las llaves de doble paletón o cerraduras gorjas se utilizan cada vez menos porque son vulnerables a los últimos modelos de ganzúas denominados Magic Key que pueden abrir la puerta en pocos segundos sin dejar rastro.

Una de las cerraduras más efectiva es la que tiene el cilindro de perfil de seguridad europeo. Consiste en dos elementos: la cerradura propiamente dicha – equipada con cerrojos y un pestillo – y el cilindro, un sistema de muelles y pistones que, al ser activado por la llave, abre o cierra la puerta.

El perfil, por otro lado, es la forma de la ranura en la que encaja la llave: cuanto más elaborada es, mayor es su seguridad, porque es difícil de forzar.

Duplicación de claves

Son fáciles de hacer, especialmente si a menudo se dejan desatendidas. Para evitarlo, es útil tener llaves con un perfil patentado y duplicación protegida: sólo pueden solicitarlo quienes estén en posesión de un código PIN (entregado en un sobre cerrado en el momento de la compra). Las cerraduras inteligentes no requieren el uso de llaves con lo cual aportan una seguridad extra.

Rotura de cilindros
Una cerradura puede romperse perforándola o rompiéndola. Para evitar ambas amenazas, se puede proteger el cilindro con un defensor, un remate de acero fijado, a través de tornillos, a las láminas interiores de la puerta de seguridad.

Bumping
Esta es una técnica que utiliza una llave especial y un martillo para forzar suavemente los pistones de la cerradura hasta que se desbloquea. Por lo tanto, la protección anti-bumping es esencial. También puede ser útil adquirir un cilindro trampa europeo, que bloquea la cerradura en caso de forzarla o manipularla.