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Viviendas singulares. En opinión de Alfa Inmobiliaria, no es oro todo lo que reluce

La constante demanda de vivienda en las grandes ciudades españolas ha generado que el sector inmobiliario ponga su foco en lo que ya se llaman las ‘viviendas singulares’. Viviendas que se salen de lo común por sus características arquitectónicas o históricas y porque ocupan espacios que no forzosamente habían sido de uso residencial con anterioridad.

“Aunque hasta ahora esas viviendas singulares respondían más a las que se habilitaban en palacetes, castillos o iglesias, de uso casi siempre unipersonal o unifamiliar, ahora esa singularidad llega a otro tipo de inmuebles que bien merecen ese distintivo”, sostiene Jesús Duque, vicepresidente de la red Alfa Inmobiliaria.

Inmuebles que en la mayoría de ocasiones eran utilizados como oficinas y ahora, gracias a su ubicación geográfica en el centro de las ciudades, son rehabilitados para darles un uso residencial construyendo en su interior apartamentos de una, dos, tres y hasta cuatro habitaciones.

No son las únicas. Las antiguas viviendas de los porteros, muy en desuso ya, son vistas con muy buenos ojos por todo tipo de compradores, desde los que las quieren para hacer de ellas su vivienda habitual hasta los que ven en ellas una oportunidad de inversión para alquilar.

Viviendas que según Duque “cuentan con entre 40 y 60 metros cuadrados, se encuentran en barrios como los madrileños de Malasaña o La Latina, y pueden estar ubicadas tanto en los bajos o semisótanos de las fincas como en sus áticos y buhardillas”.

Y es que según matiza este empresario con más de 20 años de experiencia en el sector inmobiliario, esas viviendas se instalaban en la zona alta de los edificios cuando éstos carecían de ascensor, de forma que las clases altas pudieran vivir en las plantas bajas y el personal de servicio en los pisos más elevados a los que había que subir a pie por las escaleras.

En la radiografía que Alfa Inmobiliaria hace de las ‘viviendas singulares’ también aparecen muchos antiguos locales comerciales reconvertidos en viviendas con puerta a pie de calle. En este caso, esas viviendas pueden tener tamaños muy reducidos o por el contrario muchos metros cuadrados que permiten la adaptación de un loft en su interior. El éxito de estos locales-viviendas es que muchos de ellos cuentan con tragaluces del patio interior de la finca que les da una potente luminosidad pese a estar a ras de suelo.

La demanda de nuevas viviendas es tal que muchas constructoras también están apostando por rehabilitar edificios históricos como conventos de los que consiguen ‘sacar’ apartamentos de distintos tamaños y comunicados por pasillos exteriores, que recuerdan a las corralas de los años cincuenta, sesenta y setenta.

Además, los llamados antiguos puertos secos de las grandes ciudades de interior como Madrid también siguen viendo como las constructoras siguen apostando por las pocas parcelas que ya quedan libres para levantar en ellas edificios también singulares por las prestaciones que ofrecen a quienes los habitan.

“Al principio esas urbanizaciones tenían zonas ajardinadas, trasteros, garajes y piscinas. A los nuevos edificios de ese tipo les incorporaron después una zona de niños exterior, una ludoteca interior y un salón recreativo o club social para la comunidad, gimnasio y pista de pádel. Ahora, algunas de esas nuevas urbanizaciones además de todo lo anterior también tienen jacuzzi, solárium o piscina cubierta para el invierno”, explica Duque.

Y mientras, en las grandes ciudades de costa como Barcelona, Málaga o Valencia, los puertos de mar ofrecen otro tipo de viviendas muy singulares en algunos de los barcos que en ellos atracan. Las típicas peniches (casas flotantes) del Sena en París empiezan a aflorar ahora en las costas de nuestro país, aunque, eso sí, siempre con fines residenciales y no turísticos.

Casas flotantes que apuestan por lo ecológico como también lo hacen algunas de las nuevas construcciones que también reciben el nombre de singulares por tener por estandarte la arquitectura sostenible. Una arquitectura que tiene muy en cuenta las condiciones climáticas y geográficas del lugar, mediante una buena orientación, captación y protección de la radiación solar y un buen grado de aislamiento que garantice la mínima demanda energética.

Además de todas las anteriores, Jesús Duque recuerda que en el sector inmobiliario también se entiende por vivienda singular aquella que tiene un precio superior a los cinco millones de euros. De ahí que esas últimas sean adquiridas por compradores que no necesitan financiación, sino que invierten en este tipo de inmuebles para rentabilizar su patrimonio. Compradores –matiza Duque- que son en su inmensa mayoría españoles, aunque también algunos extranjeros, especialmente árabes, rusos y americanos.

Artículo original Viviendas singulares. En opinión de Alfa Inmobiliaria, no es oro todo lo que reluce publicado en comunicae.es